jueves, 14 de enero de 2010

Quinta: Confesarlo no es una opción

Y otra vez estoy aquí intentando escribir después de mucho tiempo, no por ser una fecha importante pues hubieron muchas en estos días (desde un 12, un estupendo 17, o un memorable 27) y la verdad eran merecedoras de unas cuantas paginas sin embargo las cosas se pusieron un tanto turbias para el soñador en el mundo real y mientras mas presionaba el corazón, y el deseo de desesperado de hacer mas grande esta historia, muchos enemigos interno nacían y pues digamos que estuve en mi crisis existencial de fin de año pero ahora puedo decir que ya estoy de vuelta y con ganas de ampliar mas esta locura a la cual decidí llamar vida…

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QUINTA: “CONFESARLO NO ES UNA OPCION”

La verdad es que crear un guión a partir de las ideas de los integrantes del nuevo club de teatro resultó aun más difícil de lo que el soñador había pensado. Más aun si tomaba en cuenta la constante compañía, que no paraba de soltar comentarios hirientes respecto a cada una de las ideas, leyéndolas en voz alta y tirando el pergamino donde estaban escritas.
Lo cierto es que hace siete días parecía más tranquilo, sin embargo esa tarde había regresado con mal humor, incluso parecía fastidiado.
El soñador la había visto unas... cuantas (miles) de veces por los pasillos, esta vez sin ser descubierto. Y estaba seguro de que no le había pasado nada que la pusiera de ese humor. A menos, claro, que lo que tuviera a Verðandi así era el mero hecho de estar con él.
El soñador suspiró y se regañó de nuevo por llegar a ese pensamiento.

boilingpoint
No habían pasado ni 30 minutos desde que se reunieron y ya comenzaba a presentir ese comportamiento fuera de lo usual.
La verdad es que su mente se empeñaba en hacerle recordar una y otra vez la escena de hace siete días, alimentando la absurda esperanza de su corazón. Lo que hacía más difícil estar ahí precisamente, con su compañía.

"¿Si yo? te pidiera ayuda?..."
¿Y porqué había respondido de esa manera, en primer lugar?
Cada vez que el joven lo recordaba deseaba comenzar a golpearse la cabeza contra el muro más cercano hasta estar inconsciente, al menos unos dos días completos. Al menos así podría garantizar olvidar el bochorno de haber sido tan estúpidamente imprudente.
- Todo esto es basura - estalló Verðandi y se levantó de golpe, para estirar su cuerpo y liberarlo un poco de la tensión.
El movimiento no pasó desapercibido al soñador, quien se recreó con cada línea felina que alcanzó a verse. Muy especialmente esa sombra que intentó esconder el ombligo de la Disir, sin éxito.
El soñador apretó los labios y se aclaró la garganta.
- Quizá si volvemos a leerlos... - murmuró.
- Si los vuelvo a leer, querrás decir, Caballero - ironizó la Norna - Hasta ahora no has sido la brillante ayuda que me prometieron, ¿sabes?

Si, eso también era cierto.
El soñador había estado terriblemente distraído en todo ese trabajo y no había hecho gran cosa en todo ello.
La verdad es que no había hecho casi nada.
Bueno... menos que nada...
Pero es que la culpa era de Verðandi y sus hirientes cambios de humor, los que tenían al joven al pendiente de cada reacción para protegerse y evitar decir cualquier clase de idiotez (nuevamente).
- Déjamelos y los leeré - dijo poniéndose de pie - En ocho días tendré alguna manera de enlazar las mejores ideas.
El caballero intentó escapar, pero una mano fue aun más veloz que él y se sintió atrapado, al mismo tiempo que una terrible descarga eléctrica hacía reaccionar su corazón de forma peligrosa e intentaba aparentar una calma que no sentía al momento en que volteó para mirar a esa Disir de pelo dorado como el sol enfuruñado.
- No tenemos ocho días más, soñador - dijo con cinismo - ¿Ya se te olvidó que tenemos que llevar algo la semana que viene?
- Eso no es posible...
Verðandi apretó los labios.
- ¿Por qué no me sorprende que no hallas puesto atención a eso? – la Disir lo soltó - Se supone que tendríamos un guión, o al menos el inicio de él, en quince días. De esa manera se podría empezar con la elección de personaje y todas esas bobadas de las que se nutre un club de teatro. images
- Oh – El Soñador volvió a sentarse en una silla y con discreción se tocó la muñeca, que había sido tan fuertemente sostenida por la Disir - Bueno... podemos... - dudó - tomar una idea clásica...
- ¿Una idea clásica? - Verðandi pareció interesada en eso y se sentó frente al joven - Esta puede ser la primer buena idea que se te ocurra en toda tu vida, así que dila de una buena vez.
- No necesitas ofenderme - borbotó el muchacho con el ceño fruncido.
- ¿No necesito? - Verðandi soltó una risita - No lo hago por necesidad, Caballero, lo hago por placer...
Eso hizo que las mejillas del soñador se sonrojaran y se levantó de golpe, confiado en que había alcanzado a esconder eso y fingirse terriblemente ofendido por ello, pese a que el efecto se había acentuado en una parte de su anatomía nada recomendable en esos momentos.
Maldita Norna!!!.
- Podemos usar un clásico y adaptarlo al club de teatro - insistió, ignorando lo que había dicho la Disir - Una literatura famosa... quizá un cuento...
- Nada de cuentos, soñador - interrumpió Verðandi y comenzó a escribir unas cuantas obras literarias en un pergamino que comenzó a partir.
- ¿Qué haces?
- Obvio. Hay demasiados buenos clásicos en el mundo, así que escogeremos uno por medio de un sorteo.
El caballero tomó uno y enarcó una ceja.
- Algunos de estos son de mortales - señaló.
- ¿En serio? – La Disir enarcó ambas cejas - Debería quitarlos.
- No – El soñador ayudó a doblar los trozos de pergamino - La adaptación hará que eso no importe.
Verðandi no parecía muy segura, pero el joven ya estaba harto de trabajar en falso. Al menos teniendo algo para comenzar la adaptación no tendría que pensar en tonterías y ocuparía su mente en otras cosas.
Finalmente los papelitos estuvieron dispuestos.
Verðandi realizó un encantamiento y uno de los papelitos fue rescatado de entre el montón.
Ambos lo leyeron y enarcaron una ceja.
* * *
- ¿Están seguros de q ue es buena idea? - preguntó “愛 Ai” con una ceja enarcada, al día siguiente en que ambos se acercaron a darle el primer borrador del guión - Esto es tan... poco usual.
- No querrás que la primera presentación del club de teatro sea una copia de otras presentaciones, ¿no, “愛 Ai”?
Ella no parecía estar muy convencida.
- Ha costado mucho trabajo comenzar a adaptarla - murmuró el soñador - Si la cambiamos ahora no estará lista para la próxima reunión.
La castaña suspiró.
- Esta bien, pero se acatarán a lo que se organice para que esta adaptación salga lo mejor posible.
- ¿No es eso lo que hacen los integrantes de un club? - ironizó Verðandi - Todas las noches te mandaremos un avance. Después de todo tenemos ciertos deberes con los que debemos cumplir.
- Y puedes ir pensando en el rol de los personajes - sugirió el soñador.
“愛 Ai” miró a su amigo como si acabar de descubrir algo particularmente interesante y sonrió con un poco de malicia a medida que lo veía retirarse, con una copia del guión que se encargaba de revisar.
- Esa es buena idea - ronroneó “愛 Ai”.
* * *
La verdad es que el trabajo que el soñador había adquirido le ayudaba bastante a olvidarse del tormentoso fetiche masoquista que su corazón había desarrollado hacia Verðandi.
Afortunadamente el proyecto había resultado ser lo suficientemente interesante como para estar al tanto de ella, sin pensar mucho en lo demás. Además, Verðandi le agregaba, o quitaba, detalles que al soñador le parecían de lo más emocionantes, muy especialmente al momento de imaginar la puesta en escena, junto con el trabajo que “愛 Ai” podría lograr.
Si, decididamente el joven bastante emocionado con todo eso.
La próxima reunión del club de teatro recibió el proyecto con bastante animo. El propio Soñador pareció inevitablemente satisfecho al ver la expresión de “愛 Ai”, quien felicitó a ambos por el trabajo realizado.
El joven estuvo a punto de señalar que él había hecho poco, pero la Verðandi se adelantó señalando las continuas correcciones que había realizado y las observaciones, como un acierto. Aplausos,_acrylic_on_canvas,_80_x_100_cms.
Sinceramente eso halagó al soñador, y sintió ese rubor en las mejillas, viendo que todos los integrantes del club leían el guión con animo desmedido.
- Buen trabajo, chicos - dijo “愛 Ai” con una sonrisa - Hicieron un equipo estupendo, definitivamente tienen muchas sorpresas escondidas. Ahora debemos pensar en la selección de papeles.
- Quizá por sorteo? - propuso el caballero.
- Nada de eso - intervino Verðandi - No queremos a un idiota en nuestra primera obra.
Pese a lo que el soñador pudiera pensar, eso no pareció ofender a ningún integrante del club.
- Hagamos una audición - dijo alguien bastante entusiasmado.
“愛 Ai” sonrió satisfecha.
- Dejaré a los actores de reserva para alguna emergencia - dijo ella.
- ¿Tenemos actores de reserva? - preguntó el soñador.
- Sip - “愛 Ai” le palmeó una mejilla - Los mejores del club.


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"El próximo sábado a las 6:00 pm, el club de teatro realizará la primera selección de actores para los personajes de su presentación.
Interesados, tocar el anuncio para recibir una copia del libreto a examinar.
Club de teatro"
El joven enarcó una ceja cuando vio el anuncio y suspiró al instante, viendo que varias chicas se acercaban para recibir una copia del libreto.
Totalmente desinteresado por el asunto, continuó avanzando hacia la mesa del comedor con la esperanza de que su amigo el Fantasma no hubiera acabado con todas las tostadas y la mermelada.
Era eso en lo que pensaba cuando, al llegar a la puerta del gran comedor, sus ojos se deslizaron por el lugar hasta dar con ese cabello platinado.
Golpe bajo, pensó el soñador con resignación y se obligó a seguir su camino.
- Te guarde dos tostadas - anunció el Fantasma, llamando su atención justo a tiempo y el caballero se sentó a un lado suyo antes de gruñir y comprender lo que le había dicho.
- ¿Solo dos tostadas? - reprochó - Sirven una canasta entera de nuestro lado. tostada
- Es por qué el Fantasma hace felices a los elfos y la termina toda, a cada día - dijo “愛 Ai”, quien acababa de llegar con unas hojas que parecieron familiares al caballero.

 
- Pero a mi me hace infeliz...- dijo el soñador señalando al fantasma - Eso es... 
- Es lo del tonto club de teatro - señaló el serio y realista fantasma.
- Es una estrategia para acabar con conflictos como los que tu, Sir Sin nombre (Fantasma Realista), causas en cuanto ves pasar a cuanto nórdico llega al reino.
- Hay muchos chicos rodeando el anuncio que has puesto, “愛 Ai” - intervino el soñador, mordiendo una de las dos tostadas guardadas y suspiró - A lo mejor no les gusta el guión que hemos hecho... Aun pienso que me faltó tiempo para revisarlo con más detenimiento.
-Tonterías soñador, - intervino una entusiasta Luna, quien iba llegando en ese momento - si todas las chicas estamos encantadas? ¿cierto, “愛 Ai”?
- Al final de cuentas resultará que mis protectores tienen razón - dijo el fantasma con ironía - "Ten más miedo a dos mujeres que están de acuerdo que al mismo Señor de la Oscuridad.
La verdad es que el soñador no comprendió la advertencia. No a tiempo, al menos. Y para el sábado se alegró de tener entrenamiento, por lo que no pudo asistir a la siguiente reunión del club de teatro.
Con un suspiro pensó que sería estupendo tener practica todos los sábados. Al menos así no pensaría en lo que tendría que ver al llegar al nuevo club de su amiga; muy especialmente en esos ojos grises y fríos, que parecían evaluar todo y concluir en que era una real basura.
rainPero la desgracia se cernió.
Tanto como el presentimiento de que algo malo ocurrió, estaba presente en el ambiente, el cielo se cerró en lluvia cosa que sorprendió algunos alumnos que paseaban alado del lago. 
El soñador pensó en ese mismo momento, lo curioso y cambiante que podía llegar a ser el tiempo, sobre todo si el mismo presentía que algo ocurrió, por eso al abrir la puerta.

-¡Enhorabuena Soñador! - gritaron todos, sorprendiendo al joven.
“愛 Ai” se acercó. Parecía en verdad muy satisfecha.
Por su parte, Verðandi permanecía apartada, con una mueca de real desagrado.
- Por fin llegaste - dijo “愛 Ai” - Tenemos mucho por hacer.
- ¿Tenemos? - preguntó el soñador de forma un poco estupida.
- Pero caballero eres el personaje principal de la obra. Todos han estado de acuerdo en elegirte - informó la castaña.
- ¿Yo? - volvió a preguntar.
- Va a ser grandioso, los seres mas populares del reino en escena?
- ¿Qué? – El soñador parpadeó repetidas veces, como si eso fuera a aclararle las dudas - ¿Escena?
- ¡Eres el maldito personaje principal! - exclamó Verðandi con impaciencia y bufó - Lo recuerdas, ¿no?... Nosotros mismos lo adaptamos... El principal.
¿El...?
Harry tuvo una nítida imagen en su cabeza. Se vio a sí mismo reírse por pensar en la cara que haría precisamente aquella persona, al que le tocase interpretar al personaje principal quien... tendría que...
- ¿Seré yo quien chupe todas esas gargantas? - preguntó horrorizado.
- Muy específicamente la de la heroína - dijo “愛 Ai” con gala de tranquilidad.
-Lo cierto es que Verðandi es perfecta para el papel? - se escuchó un escueto comentario. Dando el golpe final al joven.
Bueno, pensó el soñador, con una tranquilidad pasmosa, en realidad no era tan... malo.
Si, tendría que chuparle el cuello a Verðandi... incluso tendría que besarse con ella... Además, había dejado las escenas eróticas en el guión con un malvado morbo.
... no...
No era tan...

soon-rain
- ¡Soñador! - gritó una preocupada “愛 Ai” cuando vio que su amigo se desmayaba ante sus ojos.
Verðandi enarcó una ceja.
- Bastante peculiar para quien mató al Señor de la Oscuridad, ¿cierto?


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Una explosión mágica retumbó en el lugar, instantes después de que Señor de la Oscuridad terminara de convertirse en escuetas cenizas y que el aire las llevara lejos.
El caballero levantó la cabeza, intrigado por esa explosión.
Con dificultad se puso de pie y avanzó hacia la fuente del origen.x6874368_6d14b15dca Por alguna razón necesitaba estar en ese lugar. Realmente lo quería.
Caminó por pasillos que lucían por paredes derrumbadas hasta ver lo que parecía ser una cámara. 
Estaba seguro que era la fuente, pero sus ojos se toparon con ella.
Verðandi estaba en el lugar. Abrazaba a su padre y era la fuerte emisora de esa magia.
El valeroso caballero se lamió los labios, sintiendo que la energía comenzaba a debilitarse.
La energía se esfumó.
¿Por qué?
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- No te ganarás mi aprecio de esta manera, “愛 Ai”.
Ella ignoró eso y colocó una taza con te, frente al único miembro del club de teatro que se había quedado hasta tarde.
- ¿Por qué los hombres jamás piden ayuda? - dijo ella con fastidio - Es tan... patético.
- Y supongo que obligarlos a recibirla no lo es - ironizó Verðandi, bebiendo un poco de ese te.
- No he visto que te quejes...
- Los beneficios son ineludibles - dijo la disir con algo de fastidio - Pero me molesta pensar en el origen.
“愛 Ai” apretó los labios.
- Mejor ve estudiando tu papel, Verðandi- le dijo con tranquilidad - Tu y el soñador tendrán mucho que ensayar en los próximos días.

Se cerro el telon

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