domingo, 4 de abril de 2010

SEXTA: Los Intereses no son los mismos

Llevo varios días intentando escribir esto, hoy al fin logre culminarlo un tanto diferente a lo que había pensado al inicio, incluso estas primeras líneas son muy distantes a lo que fueron al comienzo, y no supongo, se que se debe a todo lo que pudo pasar hoy, por lo que sin duda será una fecha que no podre olvidar por muchísimo tiempo…

Quería dejar de pensar mucho en fechas pero por lo visto no será posible así que solo continuar con esta grandiosa fuerza y deseo de seguir en este loco sueño, y agregar la intención de empezar una nueva historia, pero se que antes concluir bien esta otra…

Y aunque es algo que no quiero en parte se que las cosas empezaran a cambiar poco a poco, espero que para bien…

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Mas aun ahora que puedo decir aunque con tristeza que Verðandi dejara de ser una persona, para volver al objetivo por el cual fue elegida en este mundo, ser un Sentimiento, un estado, una ilusión… y con mayor razón en esta época de ABRIL conocida por ser de sueños, amor, desilusión, dolor, tristeza, y demás cosas, siendo momento de permitir a estos días ser mas que eso, y darle el gozo que merecen y siento que lo podre hacer, y todo gracias a una antigua promesa recogida de un viejo mueble que quiero permitirme cumplir y por encima de todo sentir…

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SEXTA: Los Intereses no son los mismos

El caballero despertó desorientado. sueno

No ver movimiento en la habitación le confirmó que era domingo, así­ que se acurruco en la cama con pereza.

Entonces, recordó que había sido solo un sueño...

Sin embargo había algo en ese momento que no podía comprender del todo. No solo se trataba de su traidor corazón, era algo mas serio... algo que parecía bastante evidente, pero que no pudo entender.

 

El joven suspiró y cerró los ojos con la esperanza de que el sueño le regresara. Sin embargo, algo lo despertó del todo y saltó de la cama para correr fuera de la habitación, hasta detenerse frente a la entrada del castillos de chicas.

- “愛 Ai”- llamó, esperando no despertar a todas las chicas del lugar.

- Ella salió - dijo una somnolienta Asuka, que abría la puerta en ese mismo momento.

- ¡Dime que no es verdad! - exigió el chico.

Asuka enarco una ceja.

- Es absolutamente cierto, soñador - dijo ella con seguridad - Eres el principal de la obra que representaremos, así que haz el favor de comenzar a estudiar tu papel.

- Ni siquiera presente prueba.

- Pero no hay nadie mejor para eso - dijo la chica -

La misma “愛 Ai” nos lo explicó. Como ustedes habían escrito el guion era mas sencillo que interpretaran las escenas.

- ¿Así y porque con Verðandi? El soñador comenzaba a darse por vencido.

- Porque... - la chica se ruborizó - todas las que presentamos la prueba lo hicimos mal.

- Debe haber alguien que lo haga...

- Créeme, no querrás verlo - interrumpió ella - En verdad son horribles.

- “愛 Ai”...

- Ella tiene que organizar a los demás para que realicen todos los materiales que les serán necesarios. Las pocas escenas que seleccionaron requieren de muchas cosas.

atrapadodEn resumen, el soñador estaba absolutamente atrapado en el propio pozo que había cavado para alguien mas. Lo mas grave era que, una parte en su interior, se regocijaba con la idea. El propio joven comenzaba a pensar que no era tan... malo!!!

Incluso recordaba los extraños comportamientos que la propia Verðandi comenzaba a tener al respecto, así como esa interesante tregua a la que ambos habían sido sujetos.

Eso encendía una alarma en su cabeza y torció los labios antes de girarse y regresar a su habitación, con la intención de ponerse ropa. Sin embargo, cuando llego a la puerta, se dio cuenta que ya estaba vestido con el arrugado uniforme y recordó que se había desmayado. Por lo tanto alguien lo había llevado hasta su habitación y se había quedado dormido. Mas bien había preferido no despertar.

- Estamos volviéndonos terriblemente patéticos - gruño el soñador entrando de una buena vez para quitarse el uniforme y ponerse ropa mas cómoda.

- ¿Dijiste algo? - pregunto un adormilado Fantasma.

- Nada.

o.o.o

- ¿Que significa esto?

Verðandi levanto la mirada hacia su muy molesto amigo y enarco una ceja viendo que teni­a su guion en las manos.

- Es un guion - dijo, totalmente evasivo y giro su cuerpo para seguir comiendo ese helado que había comprado escasos minutos, tras lograr librarse de sus otros compañeros y estar en ese tranquilo lugar. - Agradecería que no lo perdieras? Ya que lo agarraste sin permiso, al menos puedes cuidarlo.

- Y una mierda - exclamo el casi invisible con molestia y abrió los papeles - ¿Has visto al protagónico?

- Varias veces - suspiro la Disir.

- ¡Eres la heroína!

- No me digas... - ironizo.

- ¿Y lo dices tan tranquila?

- Nada cambiara eso, de todas maneras - declaro la Norna con tranquilidad - No gano nada haciendo el berrinche que protagonizas en este momento.

El fantasma enarco una ceja y bufo antes de cruzarse de brazos, antes de calmarse un poco y revisar el libreto con ojo cri­tico.

- Esta muy bien adaptado - dijo después.

- El soñador lo corrigió.

- Espero que también sea bueno para dar besos - ironizo tras leer una escena.

- Mmmm - Verðandi dio otra lamida a su helado.

- Oh - El fantasma sonrió - Hay un papel disponible.

- “愛 Ai” dijo que intentaría convencer a alguien.

- No es necesario - declaro el fantasma - Es perfecto para mi­.

- No lo dices por tu morbosa idea de ser mi esposo, ¿cierto?

- Siempre quise actuar.

- No seas mentiroso – la Disir arrugo el ceño.

- Empezare a estudiarlo.

La Norna bufo.

o.o.o

El fantasma entró al lugar, mirando todo con especial cuidado. En su mirada había incertidumbre, pero parecía sentirse bastante... cómodo en el lugar.

Fue cuando se inclino un poco, para mirar algo en una mesa dispuesta.

- ¡Bienvenido!, Espero que el viaje haya sido grato? - se escucho una voz suave,Vanp casi tímida.

el fantasma torció la boca unos segundos, antes de girar su cuerpo para encarar al dueño de esa voz.

- Fue algo tortuosa Mi señor Dracula, espero no molestarle según recibió la carta...

El soñador levanto una mano.

- Lo entiendo, puede usted investigar lo que desee...- respondió el joven caballero y se relamió los labios - solo le advierto algo...

“愛 Ai” arrugo el ceño cuando paso cerca de medio minuto y levanto la vista hacia un pálido soñador.

- Imposible... - dijo Verðandi con un bufido, quien también miraba con atención - ¡Tu mismo escribiste eso!

- Si, pero...

- De todas maneras ya estaba arruinado - intervino “愛 Ai” y se acerco – Caballero - le tomó las mejillas con cuidado - Siento que no has comprendido el alcance de tu papel - bufó - ¡Eres el conde Dracula! - exclamo y al no ver reacción lo obligo a ver al Fantasma, quien parecía estar a punto de estallar en risas - Ese hombre esta intentando hurgar en tus secretos. ¡Se supone que lo intimidas!

- Creo que el Soñador es quien luce especialmente intimidado - dijo el Fantasma con esa predadora sonrisa.

- Se supone que estas aquí­ para ayudar - acuso Verðandi.

- Y te ayudo, Disir - dijo el fantasma con encanto - Solo que el caballero es tan...

- Si, lo se... - Verðandi bufo.

- ¿Tan que? - pregunto el soñador.

- No eres bueno para este papel - dijo “愛 Ai” y miro a la Norna – Y Verðandi es horrible para la heroína.

- En primer lugar no se porque debo hacer el papel de una humana - siseó la Norna.

- Eso – el soñador la apoyo - Hay muchas humanas en el reino.

- Pero ninguna tan buena - dijo “愛 Ai”, como si lo lamentara. Sorprendentemente ninguna de las chicas que estaba trabajando en el lugar rebatió eso.

- Y el principal también es un asco - agrego Verðandi - ¿Como arreglaras eso, “愛 Ai”? - reto.

La chica miro a la Norna con el ceño fruncido y volteo para ver a un ruborizado soñador, quien revisaba el libreto constantemente, poniéndose peor, a medida que avanzaba todo.

- Quizá¡ me equivoque - acepto finalmente, provocando una expresión de sorpresa en todos los que alcanzaron a escucharla - Verðandi - la miro - Tu tienes el carácter perfecto para el conde.

- Es porque el conde es macabro - dijo la Norna meneando la cabeza.

- Y tu, Caballero... Deberías ser la heroína.

- ¡¿Por que?! - exclamo el joven algo sofocado.

- Es una buena apreciación - coincidió Verðandi con una sonrisa cínica - La heroína debería ser dulce, tímida y...

- No deja de ser el papel de una mujer - protestó el Soñador.

- ¿Quieres que todo nuestro trabajo se vaya a la mierda sólo porque no puedes cambiar de papel, Caballero?

El joven soñador quedó mudo ante eso. No sólo se trataba de su trabajo y el de Verðandi. Todos los integrantes del reino estaban haciendo esfuerzos admirables para que la representación saliera lo mejor posible. Incluso, había alcanzado a notar, que el objetivo de su mejor amiga comenzaba a cumplirse, borrando poco a poco las asperezas entre los integrantes de distintos mundos.

- No - musitó.

- En ese caso empieza a estudiar el papel de la heroína – Verðandi le pasó su libreto y sonrió satisfecho - Siempre quise hacer a un vampiro - murmuró.

Por alguna razón, notar el entusiasmo en la Disir, hizo que algo en el interior del soñador se sintiera mejor. No queriéndole dar crédito a su corazón, se giró con violencia para comenzar a estudiar la escena en la que aparecería por primera vez y casi se atragantó al leer el primer beso que la heroína se daba con el conde.

- ¿Caballero? - Asuka se acercó - ¿Qué te pasa?

- N-nada.

El chico levantó la mirada para posarla en la Norna, y la notó concentrada en su propio libreto. No parecía afectada en lo más mínimo. De hecho, no había demostrado molestia desde que todo eso empezó.

¿Sería posible que? no le molestase darse un beso con... él...

El soñador volvió a agachar la cabeza, con la esperanza de que eso ocultase el terrible rubor que le invadió de nueva cuenta.

Así que el ensayo comenzó, con los cambios recientes.

El caballero jamás se cansaría de admirar los aciertos de “愛 Ai”. Verðandi estaba hecha para el papel. Simplemente lo hacía de forma estupenda.

El pensamiento de que nadie chupaba el cuello de forma tan bonita como ella perturbó un poco al joven y se mantuvo atento a todas las acciones que los alumnos realizaban para el ensayo.

El soñador llegó a desear que Verðandi fuese una vampiresa verdadera. Con gusto le daría hasta la última gota de su sangre, si se la pidiese...

sangre

- Tu turno - anunció “愛 Ai”.

El soñador contuvo el aire cuando le tocó entrar.

La verdad es que arruinó dos o tres líneas, debido a lo nervioso que estaba, por lo que hubo que repetirlas varias veces. Sin embargo, hubo algo alentador, Verðandi le fue quitando el miedo y pudo hacer mejor las cosas. Y es que, era un Drácula estupendo.

Mina podía sentirse segura de que su personaje sería interpretado a la perfección; ya que, el soñador, comenzaba a estar convencido de que se sentía tan cautivado por el monstruo, como ella misma.

La escena del beso no llegó, para decepción del caballero. Pensamiento que lo puso de mal humor y comenzó a guardar sus cosas para irse y estudiar un poco antes de dormir.

Antes de que pudiera escapar, Verðandi se le acercó y lo interceptó.

- Sólo quiero que sepas que lo estás haciendo bien, soñador - dijo sin notable entusiasmo - A lo mejor convenzo a “愛 Ai” de que quitemos el beso... Eres tan inútil que seguro saldrá mal.

La verdad es que el caballero no había pensado en eso. Bueno, no en los últimos 30 minutos, donde su mente tuvo la compasión de hacérselo olvidar con los ensayos.

Pensó en apoyar eso, sin embargo, hubo algo en el tono de voz que la Norna usó, que solo logró molestarlo.

- Y supongo que tú lo harías perfectamente - ironizó.

- Claro que sí – la Disir parecía muy segura de sí misma.

- Para nada me siento inferior a ti, Verðandi.

El caballero apenas se percató del repentino silencio que esas palabras provocaron en los escasos alumnos que estaban aun en el sitio.

Verðandi enarcó una ceja y una predadora sonrisa apareció en sus labios.

- ¿En serio? - ronroneó - ¿Tan seguro como para? apostar?

- ¡¡Por supuesto que si!!

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o.o.o

El soñador estaba avanzando por unas escaleras que comenzaron a parecerle interminables.

No recordaba que el camino a la lechucería fuese tan largo, así que comenzaba a impacientarse realmente.

Sólo quería mandar un mensaje? aunque para esos momentos ya había olvidado el destinario y el mensaje mismo.

Esas escaleras parecían interminables.

Justo cuando una sombra alcanzó a verse en la neblina, pensó que lo había logrado. El caballero avanzó con más velocidad hasta detenerse en seco.

La sombra no era la de la vieja torre. Lo que estaba frente a él era un Norna, recargada cómodamente en las escaleras, adornada por una negra, larga y... elegante capa.

El soñador quiso reírse, pero no pudo.

Verðandi avanzó hacia él y sonrió, mostrando esos largos y puntiagudos?

- ¿Qué quieres? - gruñó el joven.

- Ya sabes lo que quiero - declaró Verðandi y con dos pasos pudo estar frente al chico, para atraparle la cara con ambas manos - un beso.

- ¿Un...?

No pudo decir nada más. Esos labios se posaron en los suyos con una firmeza asombrosa que le robó el aliento.

No podía... respirar.

El soñador movió los brazos intentando librarse, de pronto sus manos atraparon aquello que le quitaba el aire y lo apartó con violencia antes de despertar mirando hacia todos lados y ver a... su furioso amigo fantasma. atrapado (1)

- ¿Qué...diablos? 

El fantasma enarcó una ceja y volvió a ponerle la almohada encima, apretando de manera bastante fuerte.

- ¿Cuándo ibas a decirme? - reprochó el casi muerto - Todo el mundo lo sabe, ¿mmm?... Vas a besarte con la hurón, ¡Mmmh!

El soñador habría querido decirle algo, sin embargo, en esos momentos le importaba más respirar.

Finalmente el fantasma se apartó de él. quizá tuviese algo que ver el tono azulado que el caballero había alcanzado a adquirir, no lo supo. Sólo se limitó a halar aire a sus pulmones y mirarlo con el ceño fruncido.

Aunque la expresión del Fantasma era lo suficientemente intimidante en esos momentos, debía admitirlo.

- No voy a besarme con Verðandi - dijo en un puchero y se puso rojo - ... sólo... es... - dudó - Sólo...

- ¿Sólo...? - invitó el fantasma.

- Sólo es parte de la obra - terminó el joven.

- ¿“愛 Ai” lo sabe?

- Claro que sí.

EL fantasma enarcó una ceja. Hasta ese momento, el soñador nunca lo había visto de aquel modo. Y por alguna razón, le pareció que se veía inusualmente peligroso.

- Bien - espetó el fantasma con molestia y se puso de pie - Si no te arreglas llegarás tarde a los duelos - dijo antes de salir.

El soñador suspiró.

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