jueves, 10 de junio de 2010

Sexta: Los intereses no son los mismos (Parte II)

Son tantos días los que intente escribir diciendo ”hoy es un día que vale la pena, un gran día”, sin embargo no lo logre publicar nada y es que de repente olvide la verdadera fuente de esta magia, se que se trata de “愛 Ai”, pero el amor no es solo risas, es algo mas, algo punzante y doloroso, algo que empezaba a olvidar…

Es extraño escribir en esta fecha, sabiendo aun que muchas otras cosas fueron mas intensas, pero vale es momento de recuperar toda esa pasión, deseo, dolor, llanto y risas para darme esta dosis con nueva locura…

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Sexta: Los intereses no son los mismos (Parte II)

EncuentroxEl corazón del soñador se agitó de forma dolorosa, justo cuando llegó a la esquina del pasillo, donde tuvo que frenar para no golpearse contra esa rubia, con quien había protagonizado un ridículo sueño, apenas hace unos minutos. Sorprendentemente no hubo violentos intercambios verbales. En cambio, el caballero se encontró con una mirada, sospechosamente brillante, que se esquivó rápidamente, antes de que un bufido resonara; y la disir se alejara del sitio, dejando al joven totalmente confundido.

 

La idea de que aquella disir era más extraña de lo que se hubiera atrevido a sospechar hizo que el soñador suspirara antes de caminar hacia donde estaban sus amigos. Una rápida apreciación hizo que se detuviera a unos cuantos metros y apretó un poco los labios.
- ¿Te has vuelto demente? - “愛 Ai”tenía el ceño arrugado, y parecía estar lista para usar ese pesado libro contra el Fantasma, quien tenía esa expresión peligrosa de la mañana - ¡Claro que no puedes entrar!
- ¿Por qué? - cuestionó el moribundo - ¿No creaste este lugar para eliminar las rivalidades entre reinos?

discusion- Precisamente por eso - señaló la Valkiria - Tenerte dentro de él no es la manera más inteligente de eliminar la rivalidad entre reinos.
- Eso me ofende, “愛 Ai”- insistió el Fantasma - Tengo tanto derecho de estar en ese lugar, como los demás. Además si me has estado pidiendo ayuda para la escenografía.
El caballero enarcó una ceja. En realidad comprendía a la perfección el punto de “愛 Ai”; especialmente porque podía vislumbrar con pasmosa claridad toda clase de imperfectos intentos de fraternizar al mero estilo de aquel Ex-caballero. Todo, aunado a cierta integrante cuyos labios debían posarse en el cuello de…
- Quizá no debieras entrar - intervino el soñador, hasta que unos ojos azules se posaron en él, haciéndole sentir realmente incómodo - Es que… - miró a “愛 Ai”en busca de ayuda - … este lugar no es tan divertido…

- Tiene un grado se responsabilidad a la que no estas acostumbrado, el fantasma - apoyó la chica.
- Que mis mejores amigos me digan irresponsable me halaga - ironizó el semi muerto.
- Más bien debería serte familiar - “愛 Ai”lo miró con fijeza - Estar en ese tipo de lugares no es solo exhibir tu linda cara plagada de SOL. Necesitamos que te responsabilices en cualquiera de las funciones que desempeñes en su interior.
el fantasma apretó los labios.


- ¿Cómo aprender un papel y hacer los ensayos constantes? - preguntó con suspicacia.
- Entre otras cosas - aceptó “愛 Ai”.
Un pesado silencio acompañó esas palabras. El caballero estuvo a punto de pensar que habían vencido, pero una sonrisa en el fantasma solo le confirmó que las cosas no habían terminado ahí.
- Haré la audición para Van Helsing - dijo el fantasma finalmente.
- ¡¡heyy!! - “愛 Ai”había adquirido un tinte rojo en la cara.
- ¿Esta prohibido? - preguntó él con toda la inocencia que fue capaz de reunir, la cual no fue mucha, a opinión del caballero - Sé que nadie ha llegado a gustarte para ese papel. Pero, viendo las circunstancias actuales, es perfecto para mí.
- No creas que no sé porque me dices eso - la Valkiria frunció el ceño.
El soñador enarcó una ceja imaginando a su amigo fantasma, justo en la escena final, donde Van Helsing casi logra clavar la estaca en el pecho de Drácula.
- Definitivamente no es buena idea - dijo el joven.
- ¿Por qué? - insistió el fantasma, esta vez clavando sus enfurecidos ojos azules en el caballero - Solo es una obra de teatro, ¿no?. Nada se hará… “en serio”.

El caballero alcanzó a percibir el peligro en esas palabras y carraspeó.
- El Ex.caballero tiene razón - dijo al instante - Solo es una actuación.
- ¡Pero, Soñador! - protestó ella.
- Nada es en serio - dijo el joven con una mirada suplicante - Aunque el fantasma quiera, no podrá matar a nadie... Igual yo… solo “actuamos”.
- Exacto - apoyó el fantasma.
“愛 Ai”apretó los labios. Un gesto de rendición confirmó al caballero que el Fantasma había ganado.

Duelo_caballeros_2

Fue así como el soñador fue testigo de un montón de ensayos en la habitación, esa semana. El fantasma había tomado bastante en serio eso de pertenecer a la obra y le prestaba demasiada atención. Eso hacía que el joven se preguntara la razón de su empeño, aunque toparse con esa furiosa mirada azul le daba cierta pista de lo que el fantasma deseaba provocar en la obra. Todo confirmado con la mímica que usaba, en el momento justo donde una pluma era usada como estaca y se clavaba de forma, casi preciosa, en la almohada, manchándola de tinta.

- Recuerda que no alcanzas a perforar - comentó el caballero una de esas veces, solo para recibir otra mirada amenazadora.
El fantasma estaba realmente fuera de sí.
Llegado el día de la reunión, ambos amigos caminaron hacia el área donde se reuniría el club de teatro. A medida que avanzaba, El caballero tuvo la certeza de que algo no muy grato ocurriría y levantó la mirada en la entrada, solo para ver los ojos desafiantes de “愛 Ai”, quien parecía lista para cualquier contratiempo.

Claro que el fantasma siempre había sido bastante hábil para sorprenderlos, y esta vez no fue la excepción. Un escueto saludo dirigido a Verðandi, así como una pequeña información respecto a sus intenciones bastaron para que todas las miradas estuvieran atentas a lo que fuera a ocurrir.
El soñador habría esperado respuesta por parte de Verðandi, pero la rubia parecía apática a la furia del Fantasma, así como a su persona. Solo se había limitado a sentarse y estudiar su libreto con aire aburrido, mientras el semimuerto esperaba la hora de la famosa audición.
Y la verdad es que el caballero llegó a pensar que el fantasma tenía todas las de ganar. Hasta el momento era el único interesado en el papel de Van Helsing. Y si no se presentaba alguien más, ganaría el papel, aun cuando lo hiciera de forma horrible.
“愛 Ai” había rechazado a los anteriores candidatos por esa carencia de chispa en el personaje. Incluso se había enfadado por ello. Pero el joven sabía que ella no podría seguir dándose ese lujo, ya que tenían que comenzar a tomar más en serio los ensayos.
Finalmente el momento llegó.

La Norna se puso de pie y se aclaró la garganta, recitando unas cuantas líneas de la escena en cuestión, solo para recibir un puño bastante certero.
- ¡¡Hey fantasma!! - bramó “愛 Ai” al instante.
- ¡Qué! – El fantasma la miró con inocencia, absolutamente nula a los ojos de un indignado soñador que había estado a punto de correr a socorrer a Verðandi - ¿No es esa escena?
- En ninguna escena golpeas a Drácula - dijo ella con una mirada fulminante.
- Si Van Hensing no hubiera sido tan débil, habría golpeado a Drácula - intervino Verðandi y se sobó la parte herida - Quizá ese sea el empuje, señorita Valkiria.
- No defiendas a este pelmazo - dijo ella con enfado. el caballero no estaba seguro de que “愛 Ai” hubiese analizado por completo esas palabras - Fantasma, no solo vienes a golpear a Drácula. Por si no lo has notado, tu guión tiene algunas… líneas que requieren ser dichas.
- Ah, si… – El fantasma se pasó una mano por el manto negro que lo cubria - Repitámosla.
- ¡Esta vez sin puños! - advirtió ella.
Verðandi volvió a aclararse la garganta. Repitió las líneas que le correspondían y al instante se hizo a un lado, eludiendo un golpe más.
- ¡¡¿Pero es que no estudiaste una sola línea?!! - bramó “愛 Ai” con enfado.
- Eh… si – El fantasma se acomodó la ropa.
- ¿Tienes idea de lo que debes decir ahora mismo? - insistió ella.
- ¿”Maldito engendro del diablo”? - probó el fantasma.
- ¡¡NO!! dolor23wg
- ¿En verdad estudió las líneas? - preguntó Verðandi con aburrimiento.
El corazón del soñador dio un saltito e hizo un ademán afirmativo.

- Aunque lo noté más interesado en las acciones… Seguramente lo olvidó todo - terminó por explicar.
- Tantas ganas de hacer el papel para no aprender nada - lamentó Verðandi - Tiene el carácter perfecto para el papel, pero de nada servirá si no aprende las líneas.
- ¿Quieres que el fantasma sea Van Helsing? – El caballero la miró con curiosidad.
- Me da igual - musitó Verðandi.
¿Qué era ese cansancio reflejado en la mirada de Verðandi?
- ¿Te encuentras bien?
La verdad es que el soñador deseó tragar esas palabras, pero ya era demasiado tarde para desear no haberlas dicho.

Verðandi volteó a verlo con eso que el caballero no llegaba a comprender y su ceño se frunció, como si pensara detenidamente si debería responder o no. Finalmente se pasó una mano por el cabello rubio y se alejó del joven, para acercarse a una furiosa “愛 Ai”, quien no paraba de gritar a un despreocupado Fantasma.
- Con un poco de ayuda puede aprenderlo - dijo a la chica.
- ¡Claro que no! - bramó ella – El fantasma no es adecuado para el papel.
- ¿Quién será Van Helsing, entonces? - cuestionó el rubio.
“愛 Ai” apretó los labios. Claramente estaba buscando una buena respuesta a ello, pero no parecía dar con ella. El propio soñador pensó que a su amiga no le quedaría otra opción, y aceptaría la entrada del fantasma, pese a lo intranquilo que se tornaría todo. Sin embargo el milagro que ella había estado esperando sucedió, justo unos segundos antes de que abriera la boca para hablar.
- ¿P- puedo intentarlo? …

OJOAJENO - MIRADAS CRUZADAS RICARDO YUI
El caballero imitó el movimiento que los integrantes del club de teatro hacían. Casi hizo el mismo gesto de sorpresa que ellos, al ver a aquella hada, parada bajo la protección del marco de la puerta, con un guión en las manos.
- ¿Lei? hada04
- ¡¡Claro que puedes intentarlo!! - reaccionó “愛 Ai” al instante y corrió hasta la muchacha para arrastrarla cerca de la Norna. Sobraba decir que el Hada dejó ver una mirada algo intimidada hacia Verðandi, quien parecía mas ausente y desinteresada que nunca. - ¿Sabes las líneas?
- Si - respuesta débil.
- Bien - “愛 Ai” se alejó de ambas, asegurándose de arrastrar al fantasma con ella - Empiecen.
La Norna tosió dejándose ver algo incómoda y se tomó su tiempo para decir su línea.
Un bramido le respondió, llamando la atención de la misma Verðandi, quien enarcó una ceja, antes de continuar con el diálogo siguiente.
¿Qué era ese poder que emitía Lei al responder cada frase?
El soñador no pudo terminar de plantearse alguna teoría, cuando su amiga ya había decidido.
- ¡Es tuyo, Lei!
- ¡Hey! - protestó el fantasma - Yo llegué primero.
- Sin saber nada de nada - objetó ella.
- ¿Qué pasa con mi empuje? - insistió el fantasma – La Increíble Hurón Saltarín admiró mi empuje.
- ¿A quién llamas hurón, comadreja idiota? - protestó Verðandi con el ceño fruncido - Evidentemente no había nadie con quien compararte.
- Cierto - “愛 Ai” se interpuso en el camino que el fantasma había estado por tomar - Si quieres ayudar en nuestro club, puedes seguir haciendo escenografía.
El fantasma fulminó a la chica con la mirada, solo para recibir esa misma reacción en ojos de ella, lo que le hizo torcer los labios y darse la vuelta.
- No quería actuar de todas maneras - dijo, fingiendo desinterés y volvió a posar los ojos azules en “愛 Ai” - , pero que no se te olvide que sé lo que tramas, “愛 Ai”.


image001La chica parpadeó, tomada por sorpresa.
- No sé de qué me estás hablando.
- Claro que lo sabes - acusó el moribundo.

 
Hasta ese momento, el soñador había estado felicitando a Lei, quien tenía un rubor abochornado en sus mejillas. Sin embargo la última frase en el fantasma llamó su atención, llegando a encontrar el mismo interés en ojos de Verðandi, quien sonrió con algo de burla.

¿Qué era lo que sus amigos (y Verðandi) sabían, que él no?
El soñador decidió que la exclusión a la que estaba siendo sometido era molesta.

 
Sin embargo no hubo mucho tiempo para mantener la indignación, cuando los ensayos pudieron llevarse con más rigor, teniendo a los personajes completos. Y el caballero tuvo que admitir que no había pensado en el verdadero alcance de unos labios como los de la Norna de Verðandi sobre su cuello.

LaBelle-Dame-Dicksee-L1El primero contacto resultó lo suficientemente cansado para el joven, quien reaccionó dejándose caer en el duro suelo, bajo la atenta mirada de “愛 Ai”.
- ¿Por qué haces eso? - cuestionó Verðandi - No voy a morderte… Con suerte tampoco tendré que chuparte. Solo debo hacer parecer que lo hago.
- Tu… ¿no lo sentiste? – El caballero miró a una confundido rubia.
- ¿Qué cosa?
- El joven - llamó a “愛 Ai” con cierta molestia - Si nos disculpas, queremos avanzar. Bastantes interrupciones nos causó el fantasma, ya.
El soñador apretó los labios, incapaz de hacer saber sus inquietudes en voz alta, y volvió a acomodarse en su sitio, para repetir la escena.
¡De nuevo!

El soñador empujó a Verðandi y jadeó en el suelo, tras haberse dejado caer.
Una mirada de comprensión cruzó por los ojos de la rubia, como si esta vez lo hubiese sentido, y se incorporó con el ceño fruncido.
- Basta por hoy. Recordé que aun tengo deberes sin terminar - declaró la Norna.
El joven pensó que “愛 Ai” se negaría. Pero la Valkiria sostuvo la desafiante mirada de Verðandi, solo para cruzarse de brazos.
- A cambio de eso ensayaremos una vez entre semana, y el sábado - dijo ella.
Verðandi apretó los labios.
- No aceptaré un “no” por respuesta - adivinó ella.
- ¡Que te jodan! - exclamó la Norna y salió de la habitación.
“愛 Ai” bufó y se acercó al caballero.
- ¿Te duele algo? - preguntó con cierta preocupación, que el soñador no alcanzó a comprender.
- No - musitó - ¿Por qué habría de doler?
- Por nada - evadió ella - Pensé que te había mordido.
- No.
- Entonces esta bien - “愛 Ai” le sonrió.

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Esa noche, el Soñador tuvo un sorprendente acuerdo con su corazón.
Ambos estaban confundidos.
La cercanía a la que habían sido expuesto con esa persona comenzaba a tornarse casi, natural, al grado de no brincar en cada encuentro sorpresivo que tenían el resto de la semana.
También acordaron que algo, decididamente extraño estaba pasando, sin que ambos lo supieran. Y que, evidentemente, ¡los relacionaba a ambos!
Su corazón susurró unas dulces palabras, al oído del soñador. Por muy extraño que pareciera, el muchacho estaba lo suficientemente cansado como para no regatear, y se quedó dormido, pensando en ellas con todas sus fuerzas.
“Estoy enamorado de ella”

miedo

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