viernes, 17 de septiembre de 2010

Las mujeres comprenden el cambio climático mejor que los hombres; ahí está clave para salvar la Tierra



El cambio climático es cuestión de sexo. La proliferación de desastres naturales alrededor del mundo puede llevar a preguntarnos si los efectos del cambio climático están igualmente distribuidos entre hombres y mujeres. Y la respuesta es no; el 90% de las 140.000 víctimas del ciclón que azotó Bangladesh en 1991 fueron mujeres; durante la ola de calor de 2003 en Europa murieron más mujeres que hombres; las recientes inundaciones de Pakistán mataron a tres mujeres por cada hombre…



Los seres humanos de ambos sexos deberían reaccionar de manera bastante similar a las amenazas del medio ambiente, y cualquier diferencia en el efecto de los desastres debería ser insignificante. Pero no es así. Sin embargo, aunque las mujeres puedan parecer más indefensas ante lo que se nos viene encima, son los principales agentes de cambio y su total participación es crucial en las políticas e iniciativas de adaptación al clima. Posiblemente porque saben lo que se juegan; y también porque son más conscientes de lo que ocurre que los hombres.



Según un estudio realizado por un investigador de la Universidad Estatal de Michigan, las mujeres tienden a creer más en el consenso científico sobre el calentamiento global que los hombres. Los resultados, publicados en la edición de septiembre de la revista Population&Environment, desafían las percepciones comunes sobre que los hombres tienen más conocimientos científicos, afirma el sociólogo que ha dirigido la investigación Aaron M. McCright.



Según el informe, los hombres todavía afirmamos tener un mejor entendimiento del calentamiento global que las mujeres, a pesar que las creencias de las mujeres están más cerca del consenso científico general. El estudio es uno de los primeros en centrarse en profundidad sobre cómo los dos sexos pueden pensar sobre el cambio climático.


Los hallazgos también refuerzan una investigación anterior que sugiere que, paradójicamente, las mujeres carecen de confianza en su comprensión técnica del asunto, al subestimar sus conocimientos científicos, un patrón que inhibe a muchas mujeres jóvenes a seguir como científicas cuando acaban la universidad (actualmente, sólo el 30% de los efectivos europeos que trabajaban en el campo de la investigación son mujeres).

La comprensión de cómo los géneros piensan respecto al medio en el medio ambiente es importante en varios frentes y debe servir para abordar de otra manera la amenaza más grande a la que se enfrenta la humanidad. “¿Significa esto que las mujeres inundarán los centros comerciales en busca de electrodomésticos de bajo consumo o conducirán coches híbridos más que sus compañeros masculinos? Puede; pero también significa que votarán más a un político por su defensa medioambiental o que educarán a sus hijos de una manera diferente sobre los efectos del calentamiento global”, afirma el estudio.




McCright analizó ocho años de datos de encuestas Gallup, los famosos sondeos anuales de opinión, en las que se hacían preguntas bastante básicas sobre el conocimiento del cambio climático y la preocupación que despertaba. El investigador encontró que la brecha de género sobre esta preocupación no se explica por los roles que realizan hombres y mujeres (da igual como si eran amas de casa, padres o empleados a tiempo completo).


En cambio, probablemente, podría explicarse por “la socialización de género”. Según esta teoría, los niños crecen haciendo hincapié en el sentido de masculinidad y aprenden el desapego, el control y el dominio. Una identidad femenina, en cambio, subraya el apego, la empatía y el cuidado, unos rasgos que facilitan a la postre que las mujeres sientan mayor preocupación por las posibles consecuencias nefastas del calentamiento global.


Por tanto, cuando los científicos o los políticos se están comunicando con el público en general sobre el cambio climático, deben considerar que las mujeres y los hombres piensan sobre el tema de manera diferente, en lugar de tratar al público como una audiencia monolítica cortada por el mismo patrón.


Quizá si estos portavoces pudieran calzarse unos tacones durante unos momentos, las cosas funcionarían de otra manera y hasta tendríamos una oportunidad para que Pandora regrese a cerrar la caja de todos los males que acechan a nuestro planeta.




El estudio completo en pdf, vía Population&Environment

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